Hola mis malévolos y desconocidos seguidores,

Tras un tiempo de vacaciones blogeras, vuelvo con más fuerza que nunca. Esta vez no voy a dejar títere con cabeza.
Y como prometí el Making Off de mi última raygun, pues he aquí, fiel a mi palabra.

Para realizar este arma, siempre parto de una pieza clave, la culata. Una vez más, conseguida en un mercadillo.

Lo primerito de todo, es definir un poco las formas y la estética que va a caracterizar nuestra futura Raygun.

Y así comenzamos a tallar con la ayuda de la sierra de calar, y un montón de lija. Vean en la siguiente foto, el detalle de una hoja de sierra modificada para conseguir la parte más furiosa y que da nombre a esta creación.

Otro de los componentes claves, es el final de la culata. Para el acabado tipo cuerno de marfil, yo opté, como muchas veces por el DM tallado y lacado.

Y ya solo nos queda proteger y dar un acabado de color a todo el conjunto. ¡Piezón!

Y empieza el metal. Una vez más hay que devanarse la cabeza y desarrollar una idea viable dentro de las posibilidades de los materiales de los que dispongo. Y en este caso opté por reutilizar un par de viejos carretes de pescar de latón macizo. No sabía donde me metía.

La idea era que dichos carretes alimentaran de munición al arma mediante una cadena cerrada. Para lo cual necesitaba integrar un motor y un par de piñones hechos a medida.

Unimos todo y la Raygun, en esencia, muestra su cara.

Una vez hemos construido la estructura básica, es el momento de ir desarrollando las diferentes partes que tanto embellecen y dan ese empaque que perseguimos.

Y como muestra ahí van un montón de fotos que no puedo explicar por la evidencia de su naturaleza.

Bueno amigos, la construcción “mecánica” ha finalizado. Tenemos cada pieza en su lugar, es el momento de enfrentarnos a la parte mas tediosa pero que sin la cual, nuestra Raygun carece de vida.

La parte electrica.

Escamotear los cables, hacer que las llaves y gatillos sirvan como interruptores, definir los diferentes circuitos que alimentaran tanto las luces como los motores, y toda una larga lista de cosas, que conseguirán sacarnos de quicio mil y una vez.

Para al final…

Quedarte sin palabras una vez parido tal artefacto.

Y hasta aquí puedo contar. El resto les invito a que lo experimenten en sus carnes.

Espero y deseo haber dado respuesta a casi todas las incógnitas que les hallan surgido durante este escueto y a la vez eterno tutorial.

Saludos creativos y mucha locura sana,

Dr. Pek S’kool

La frase de esta creación: La confianza en uno mismo no solo alimenta el espíritu. Además, nos muestra que las cosas siempre pueden ir a mejor.